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El reto urbano

Aunque no menos importante que el ODS (Objetivo del Desarrollo Sostenible) 13 es el 11 que se refiere a las ciudades y comunidades sostenibles cuyas metas deben centrarse en aplicar políticas y prácticas de desarrollo urbano inclusivo, resiliente y sostenible que den prioridad a la vivienda a precios asequibles, al acceso a los servicios básicos, al transporte público eficiente y a los espacios públicos, verdes o no, para todos.

  • Más de la mitad de la población mundial reside actualmente en zonas urbanas, una tasa que se prevé alcance el 70 % en 2050. Aproximadamente 1100 millones de personas viven actualmente en barrios marginales, o en condiciones similares, en las ciudades y se espera que en los próximos 30 años haya 2000 millones más.
  • En 2022, solo la mitad de la población urbana mundial tenía acceso al transporte público. El crecimiento urbano descontrolado, la contaminación atmosférica y la escasez de espacios públicos abiertos persisten en las ciudades.
  • Desde 2015, se ha duplicado el número de países con estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de catástrofes.
  • Actualmente, el 85 por ciento de los habitantes de barrios marginales se concentran en tres regiones: Asia central y meridional (359 millones), Asia oriental y sudoriental (306 millones) y África subsahariana (230 millones).
  • A nivel mundial, las ciudades se expandieron físicamente más rápido que sus tasas de crecimiento poblacional, con tasas promedio anuales de consumo de suelo del 2,0 %, en comparación con las tasas de crecimiento poblacional del 1,6 %, entre los años 2000 y 2010, y del 1,5 %, en comparación con el 1,2 % respectivamente, entre los años 2010 y 2020, según los datos de 681 ciudades entre los años 1990 y 2020

El ODS 11 trata de disminuir estos números o, por lo menos, ralentizar su crecimiento.

Este ODS pareciera abarcar también a los ODS 6 (agua), 7 (energía), 8 (trabajo) y 9 (infraestructura), pero no es así, este se refiere a la accesibilidad de la vivienda, a los servicios, al transporte de calidad y al espacio público para todos.

Estamos hablando entonces del reto urbano, es decir, relativo a las ciudades y comunidades sostenibles. Para un urbanista, coloquialmente, es la capacidad de poner un pie en el presente y el otro a cincuenta años y para lograr que los ciudadanos comprendan, colaboren, apoyen, y participen; es éste entonces, un reto político.

La urbe es la polis, si el reto es urbano entonces el reto es político.

Entiéndase la política como ciencia y arte de gobernar que trata de la organización y administración de un Estado en sus asuntos e intereses de comunicación pública. La política real, en tanto lucha por el poder en función de intereses y ventajas, se expresa en el proceso de elaboración de políticas públicas.

Básicamente un político es un ciudadano que se dedica a los intereses públicos en general y que en las sociedades democráticas participa con su opinión, con su filosofía política, con su voto, con su participación y con sus capacidades en las decisiones que se han de tomar para organizar todo los que afecte a los ciudadanos.

El ODS 11 debería considerarse un Derecho Humano Fundamental porque todo el mundo merece vivir en un planeta sano, libre de abusos y desproporciones donde se priorize la ecología, la equidad y la economía, los 3 pilares fundamentales del Desarrollo Sostenible, la vía que hemos definido para alcanzar la paz en el mundo.

Hasta aquí hemos tratado los ODS 13 y 11, los 15 restantes son igual de importantes y necesarios, y hay que considerar que la acción de los ODS es también transversal; es decir, que no solo tratan del ODS respectivo sino que se relacionan horizontalmente con los demás objetivos en su desarrollo y evolución.

Mucho se ha hecho alrededor del mundo por el ODS 11, se ha experimentado con mayor o menor éxito, se han adoptado buenas prácticas y políticas urbanísticas, pero el problema es inmensamente vasto y complejo, no hay un solo camino, hay una gran cantidad de variables y parámetros locales empezando por aceptar que se deben modificar los paradigmas conocidos, es por eso que lo he denominado el reto urbano y que es por ende un reto político.

Gracias por acompañarme hasta acá, espero verte otra vez. Ahora me despido con mi tradicional saludo de paz, no sin antes recordarte que, si deseas, puedes comentar ésta u otra entrada o regalarle un Me gusta, serán bien recibidos.

¡Paz!

IMAGINE (sin imagen, sin sonido, sin video)

Después que YouTube no me dejara conseguir un video de esta emblemática canción de Lennon, pensé que ésta es tan fuerte y está tan arraigada en las mentes de las personas que se puede publicar sin imagen, sin sonido y sin video, estoy segura que todo el mundo la tiene en su cabeza y la puede cantar o tararear sólo leyendo la letra, me juego una apuesta…Por eso la publico

You may say I’m a dreamer, but I/m not the only one….

Paz!!!

PD: Después de publicada esta entrada conseguí la manera de montar el video oficial de Imagine con Jhon Lennon, aquí te lo dejo como una ñapa a la entrada

Jhon Lennon / Imagine

La belleza

Luis Eduardo Aute (Manila, Filipinas 1943 – Madrid, España 2020) compositor, cineasta, escultor, pintor y poeta español. Aunque principalmente fue conocido como cantautor. Hablaba español, inglés, catalán, francés, italiano y tagalo.

En su artículo «La revolución de la belleza«, de Fernando Iñiguez publicado por El País de España, escribió con motivo a su fallecimiento: “No le gustaba la fama ni exponerse al público, de hecho tardó muchos años en atreverse a subir a un escenario

Y sin más te dejo el videoclip de La Belleza y su imperdible y aún vigente letra.

Videoclip de Luis Eduardo Aute de la canción La belleza

Enemigo de la guerra y su reverso, la medalla
No propuse otra batalla que librar al corazón
De ponerse cuerpo a tierra
Bajo el paso de una historia
Que iba a alzar hasta la gloria
El poder de la razón

Y ahora que ya no hay trincheras
El combate es la escalera
Y el que trepe a lo más alto
Pondrá a salvo su cabeza
Aunque se hunda en el asfalto

La belleza
La belleza
La belleza, la belleza
La belleza

Míralos como reptiles al acecho de la presa
Negociando en cada mesa maquillajes de ocasión
Siguen todos los railes
Que conduzcan a la cumbre
Locos, porque los deslumbre
Su parásita ambición

Antes iban de profetas
Y ahora el éxito es su meta
Mercaderes, traficantes
Más que nausea dan tristeza
No rozaron ni un instanteLa belleza

La belleza
La belleza
La belleza, la belleza
La belleza

Y me hablaron de futuros fraternales, solidarios
Donde todo lo falsario acabaría en el pilón
Y ahora que no quedan muros
Ya no somos tan iguales
Tanto vendes, tanto vales
¡Viva la revolución!

La belleza
La belleza
La belleza, la belleza
La belleza

Y para cerrar agrego esta interpretación de La Belleza por Miguel Bosé en su concierto sinfónico «En Directo» en México en el 2016.

La belleza interpreta por Miguel Bosé en el concierto «En Directo» en México en 2016


Pasaba por acá y no quise irme sin dejarte esta entrada en el blog porque siempre, así sea en la noche más oscura, podemos encontrar la belleza. Un fuerte abrazo y

¡Paz!

Ciudades de hoy

El pasado 1ero de agosto este blog cumplió un año al aire, por tal motivo ofrecí los siguientes tres puntos: 1) publicar una entrada conmemorativa de y para la fecha; 2) hacer un cambio de imagen y estructura al blog; y 3) enseriarme con la frecuencia de las publicaciones en el mismo.

Ninguno de los puntos anteriores fueron cumplidos; así que, confesados los incumplimientos y sobreponiéndome a la culpa correspondiente, estoy de nuevo frente al teclado con esta nueva entrada, que aunque fuera de fecha, corresponde a la primera entrada de la segunda década de ciudades.me y para una ocasión de tal responsabilidad y envergadura voy a cederle la pluma a mi apreciado, respetado y admirado amigo, el arquitecto Marco Negrón, quien publicara, a principios de mes, en el diario Tal Cual el artículo Ciudades de Hoy, el cual reproduzco a continuación por considerarlo extraordinario, relevante y pertinente para la ocasión.

«Hace escasas semanas me tocó participar en una discusión en torno al cumplimiento de las metas del undécimo de los Objetivos del Desarrollo Sostenible propuestos por Naciones Unidas, las cuales se resumen en la necesidad de alcanzar la sostenibilidad de las ciudades y las comunidades, hoy en entredicho por el fuerte impacto que el modelo de ciudad heredado del siglo pasado tiene en la dinámica del amenazante cambio climático.

Sin embargo, en momentos de tanta incertidumbre como los actuales, cuando personalidades e instituciones de la más alta reputación hablan incluso de un cambio de ciclo histórico, en lugar de adentrarme en la especificidad de aquellos, por lo demás tan menospreciados en nuestro país por quienes fungen como autoridades, consideré más útil proponer un marco global de referencia, intentado definir la ciudad en su esencia como se la ha conocido históricamente, lo cual serviría para analizar su viabilidad futura. Se trata, sin duda, de una difícil y peligrosa tarea ante la que quien escribe reconoce la debilidad de sus fuerzas, por lo que, también para ser breve, ha preferido ampararse en argumentos de autoridad de peso indiscutible.

El filósofo Juan Nuño, la importancia de cuya obra está fuera de discusión, no desdeñó el tema de la ciudad. Las palabras que se copian a continuación, una definición en negativo, explican muy bien la razón de su interés: si no existieran ciudades, dice, «no existirían los individuos, es decir, los hombres libres… Fuera de ellas sólo existe la tribu, la errancia, el nomadismo. Es en las ciudades donde aparece por vez primera la noción de individuo, de ser aislado y soberano».

La coincidencia con Claude Lévi-Strauss, el antropólogo fundador del estructuralismo, es patente: «la ciudad», dice, «se sitúa en la confluencia de la naturaleza y del artificio… Es a la vez objeto de naturaleza y sujeto de cultura; es individuo y grupo, es vivida e imaginada: la cosa humana por excelencia».

Guillermo Cabrera Infante, el escritor del exilio cubano que nunca se resignó a la pérdida de La Habana, autor de Tres tristes tigres, dijo lo mismo, de manera más poética y por eso más sintética, «El hombre no inventó la ciudad, más bien la ciudad creó al hombre y sus costumbres».

Octavio Paz, el gran mexicano, fue capaz de acuñar una definición, si cabe, todavía más poética y abarcadora; en Sor Juana Inés de la Cruz y las trampas de la fe, sentenció: «Una civilización es ante todo un urbanismo».

El Maestro Carlos Raúl Villanueva, sin embargo, se les había adelantado algunos años a Paz y a Nuño: «Toda civilización», afirmaba, «ha sido y es eminentemente urbana. Y voy a adelantar de una vez, que creo no existen razones para que no lo sean también en futuro. La presencia humana en el planeta, en sus mejores momentos, en sus máximas cristalizaciones culturales, ha tenido siempre, como carácter principal, la condición urbana. Y en efecto, ¿qué sería del hombre sin la ciudad?»

Las ciudades, desde luego, son construidas por la gente, pero es la vida en ellas la que crea a los hombres, de modo que, si entran en decadencia, sus efectos se expanden en cadena.

Jane Jacobs, la autora de Muerte y vida de las grandes ciudades, considerada entre los urbanistas más influyentes del siglo XX, afirmó que «Las sociedades y civilizaciones cuyas ciudades se estancan, no se desarrollan ni vuelven a florecer. Se deterioran».

Todos los diecisiete ODS definidos por NN. UU. se interrelacionan entre sí, pero, en un mundo totalmente urbanizado como el actual, al final se condensan en el undécimo, por lo que no hay duda en cuanto a que mantener una permanente visión crítica sobre el cumplimiento de sus metas equivale a registrar los avances, el estancamiento e incluso los retrocesos no sólo de la ciudad deseada sino, en última instancia, siguiendo a Paz y a Villanueva, de la civilización; también para saber si esta palabra seguirá significando lo mismo dentro de los próximos 15 o 20 años.

Pero esta consciencia no es, ni mucho menos, universal: para muchas figuras prominentes de nuestra sociedad, incluidos políticos y profesionales investidos de autoridad para intervenir sobre las ciudades, ellas no son más que materia bruta, una suma de infraestructuras y edificaciones, muchas veces pensadas desarticuladamente; con frecuencia, incluso, como mera oportunidad para hacer negocios.

A partir de un reportaje sobre Ciudad de México, «la ciudad desbocada» como la llamó, el escritor argentino Martín Caparrós lanzó este desafío a quienes todavía creemos que se las puede domar: «Las ciudades no son entes pensados. Son la suma de millones de acasos y el esfuerzo porque no se note: los intentos de ordenar el desorden creado por millones de iniciativas autónomas.»

Hace ya más de diez años otro filósofo, Antonio Pasquali, se interrogaba acerca de la vigencia de «nuestra tradicional comprensión del fenómeno Ciudad» y si se dispone de «mejores sistemas categoriales de reemplazo», concluyendo en la necesidad apremiante de «entender más a fondo los procesos de aglomeración urbana».

Lamentablemente, estas interrogantes no parecen inquietar demasiado en la Venezuela actual: desde el gobierno nacional hasta los municipales las «autoridades» urbanísticas siguen, en el mejor de los casos, pensando y actuando con patrones obsoletos, mientras que, a través de la asfixia financiera, el mundo académico, el espacio por excelencia de la innovación, está en vías de convertirse en un erial.

Por fortuna, todavía existen movimientos urbanos de base que se organizan autónomamente para luchar por reivindicaciones locales o sectoriales: si se pudieran integrar y coordinar así fuera parcialmente, podrían convertirse en el embrión de la nueva visión por la que clamaba Pasquali.«

Espero hayan disfrutado este artículo tanto como yo, y así, me despido, hasta la próxima entrada como siempre con un abrazo y mi deseo de paz en el mundo.

¡Paz!