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Caracas pasajera

Una ciudad sola

Una ciudad sola

No hay fanfarrias solemnes

Conviene recordar a veces

Que se trata de un valle y de unas gentes

Y de un lugar de paso

Que nadie vino a quedarse demasiado

Porque todos los carteles que medían la distancia

Hablaban de exilio y mientras tanto

Que las casas se entendían en los planos

Con esa facilidad de los cuadrados

Que no hubo un ser con imaginación de triángulo

Que fue un lugar de obstinados terremotos

Que Catedral fue un por decir y no una torre

Que eran hombres de prisa

Y que cualquier constancia partió de una derrota

Conviene recordar que fue ciudad de locos

Al norte de una empresa

Que entrar en ella era bajar de la montaña

Y que todo iba a ser mejor mañana

Que una cosa antes de ser, se parecía

Así la gente, así la música

Así esta historia

Siempre al norte, mientras tanto y por si acaso.

José Ignacio Cabrujas, circa 1978

Este poema de José Ignacio Cabrujas fué publicado y hecho público por primera vez el 25 de Julio de 2.011 en el ensayo Caracas, cumpleañera, según Cabrujas que escribiera Ibsen Martínez con motivo del 444 aniversario de la ciudad de Caracas 

En ese mismo ensayo, Ibsen Martínez habla de una noción de “provisionalidad” que Cabrujas identificaba como atributo primordial de lo caraqueño y lo ilustra citando parcialmente una entrevista que le hiciera la periodista Milagros Socorro a Cabrujas en 1.994. Parte de la cita:

“Por eso la catedral de Caracas no es una catedral, es una aspiración de algo que no llegó a hacerse. Y hoy uno la puede visitar y la encuentra vetusta pero inacabada. Por eso, los caraqueños hemos soñado siempre con el día en que inauguremos la ciudad, una ciudad que se parezca a nosotros mismos; lo cual es virtualmente imposible, pero un delirio colectivo. De allí que el caraqueño goce con el espectáculo de la destrucción de aquello que considera provisional, esperando que en ese hueco aparezca lo definitivo”

Mi querido William Niño en 2.002, para su 435 aniversario, la llamó: Caracas Inconclusa.

Para el aniversario 443 de Caracas, en 2.011, participé en el encuentro organizado por la Alcaldía Metropolitana: Caracas, desafíos para la construcción de la ciudad. Comencé mi participación con esta frase: Caracas, una ciudad sola. Hoy sólo espero que ésta dure poco. Que sea pasajera…

El Pasajero, un cortometraje de Andrés Faucher que vi ayer gracias a una recomendación que hiciera César Miguel Rondón en twitter …  ¡Que lo disfruten!

Dir: Andrés Faucher Written by: Kevin Allen Jackson & Andrés Faucher 

Academy Awards eligible in 2010
Best Narrative Short Subject | Athens Int'l Film & Video Festival 
Best Fiction Film | I've Seen Films/Milan Film Festival
Best International Short Subject | Queens Int'l Film Festival
Best Screenplay | Breckenridge Festival of Films
Best Ensemble Cast | Breckenridge Festival of Film
Special Jury Award | Los Angeles Latino Int'l Film Festival
Series Favorite | Big Sur Int'l Short Film Screening Series

Other Honors:
Finalist, Best Short Film | USA Film Festival
Runner Up, Best Film | Los Angeles Int'l Short Film Festival 
Official Selection | Newport Beach Film Festival
Official Selection | Rhode Island Int'l Film Festival
Official Selection | Cinequest Film Festival
Official Selection | CineFestival/San Antonio Film Festival
Official Selection | Big Easy Shorts Festival

Llegando a Delhi

Era 4 de enero de 1.995, tres años habían pasado de aquel amanecer del golpe. La arquitectura llenaba nuestros días y nuestras noches; Corbu, siempre presente, esta vez nos convocaba. La cita: Chandigarh, en Punjab, India, norte adentro, la ciudad importada, inconclusa y partida; esa otra modernidad. No nos fue posible llegar a India sin escalas en el camino.

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Llegamos a Frankfurt para seguir viaje al día siguiente. No quería ir a Frankfurt, la evitaba, pero el deseo de ir a India fue más fuerte. Frankfurt me convenció, estaba equivocada; ya en el aeropuerto tomamos el metro hasta el centro de la ciudad y aquello me impresionó: ¡qué bueno sería llegar a Maiquetía y tomar un tren hasta la plaza Bolívar! Ni pensarlo, ¿para qué? si tenemos unas autopistas buenísimas, modernísimas y sólidas, de concreto puro, la gasolina es casi regalada y es más chic andar en carro; tampoco nos visita tanta gente…

El vagón del metro para llegar al centro de Frankfurt tenía los asientos tapizados en tela. Con esa manía que tengo de tocarlo todo, no podía dejar de acariciarlos, eran de una tela suave, aterciopelada, alegre, de tonos azules y turquesas; estaba entera, impecable, limpia, cuidada. A nadie se le ocurriría dañar algo que sabe propio; soñé que algún día los asientos del metro en mi ciudad también fuesen de tela…

Caminamos sin parar, teníamos que recorrerlo todo en un día, teníamos que conocerlo todo; nos llegó la noche y aún faltaban calles por caminar; a pesar del frío, había mucha gente en la calle, gente paseando, gente trotando, gente cenando, gente bebiendo, gente conversando, gente mirando, gente y más gente, bullicio y vida; la vida continuaba en la noche, había luz, mucha luz; luces exteriores y luces interiores, luz pública y luz privada, todas sumando para alumbrar la vida en aquella ciudad que no quería conocer. No la olvidaré.

Aunque algo pudimos descansar, amanecimos; ahora sí: tras otras ocho horas en el aire, Delhi. Viajando a oriente oscurece más rápido, la noche se hizo pronto; recuerdo que en el avión había unos monitores en los que un mapa nos indicaba dónde estábamos, vimos cruzar fronteras y vimos ciudades, pueblos y aldeas, se distinguían por sus luces, vimos también costas y carreteras. El mapa de los monitores era idéntico al de los libros de geografía, todo a color; el mapa en la ventanilla era distinto, sólo blancos y negros, sólo tonos; algo no coincidía.

Ir a India me producía una ansiedad inexplicable, no pude pegar los ojos ni un instante; veía el mapa y volvía a la ventanilla. Por el mapa vi que estábamos sobre esa tierra a la que tanto deseaba llegar; el mapa también daba la hora local; era ya otro día, pasamos la medianoche y estaba muy oscuro; la cantidad de lucecitas allá abajo era mucho menor, eran diferentes, dispersas, aisladas, todo estaba oscuro y solo. Pensé: estamos sobre tierra, esto no es mar. Asia no se parecía a Europa, no se distinguía, todo estaba oscuro. De repente mi estómago me dijo que habíamos comenzado a bajar ¡Sí! Así parece; bajábamos suavemente, casi imperceptiblemente, pero estaba segura, estábamos bajando; lento, muy lento, poco a poco, afuera seguía oscuro, muy oscuro, apenas una luz amarillenta de vez en cuando, sola, nada se veía, todo negro; bajábamos y bajábamos. Por mucho tiempo estuvimos bajando. Pensé que así debe ser la noche sobre La Pampa argentina: vasta, quieta, oscura; seguimos bajando y aún nada se veía, ya no hay luces dispersas. Comencé a inquietarme, todo era muy raro, desconocido, era como ir a ciegas, a tientas, con los ojos vendados; suspendidos. Habíamos bajado demasiado y aún sin ver nada, sin despegarme de la ventanilla esperando encontrar una luz, una mínima luz, una diminuta luz que me permitiera calcular a qué distancia estábamos del suelo, una luz que nos acompañara, una luz que nos guiara; según mis cálculos deberíamos estar rozando las copas de los árboles, mi estómago reclamaba, se retorcía, tiritaba. Escuchamos la voz de abrocharse los cinturones para el aterrizaje; pero ¿dónde? no veo nada, no hay luces ahí afuera, estamos en medio de la nada…

En 1991 vino la quiebra del Estado indio; en enero de 1995, ésta fue la India que nos encontramos, detenida, fracturada, rota, pobre y oscura, muy oscura. En ese extraño aterrizaje, con el estómago hecho un nudo, comprendí que ese mapa en blanco y negro que se dibujaba en la ventanilla y que se desdibujaba a medida que nos acercábamos a tierra era el mapa de un estrepitoso fracaso, el mapa de un país parado en seco; el mapa de la soledad y de una sociedad que estaba pasando hambre y frío, de un país a oscuras, una nación sin luz y sin vida.0309afpsinluz998-2

El 3 de septiembre de 2.013 fue un día triste en mi ciudad; a la 1:30 de la tarde todo se apagó de golpe y aunque el sol atenuaba la oscuridad nadie comprendía, nadie sabía. Todos deambulaban, solos, apagados, mudos, asustados, rehuyéndote a tí Caracas; a tí porque esta vez, con el mismo vértigo de aquella madrugada, te sentimos llegando a Delhi…0309efesinluz998

Estuvimos 21 días recorriendo India; aunque estaba comenzando a salirde su más difícil crisis económica, es un país extraordinario, de una belleza única que transmite una energía muy especial; en esta entrada realmente nada te he contado de él, te prometo que vendrán muchas historias, porque ciertamente es imposible visitarlo y salir ileso.

Hasta la próxima.

La foto superior (Sin Luz) es de la agencia AFP; la inferior (Venezuela)es de la agencia EFE.
Para saber más de este día oscuro en Caracas, te dejo unos enlaces: Registro Fotográfico del apagón  Cómo lo vivió la gente  Pre-mundial apagado