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Caracas a través de su lente

No conozco en persona a Difred Colina pero sí su trabajo fotográfico publicado en las redes, en Twitter; por ejemplo, vi que le habían hecho unas reseñas-entrevistas en varios medios de comunicación, así que le pedí me hiciera llegar los enlaces de las mismas. Me envió tres: uno en el diario.com, uno en RT y otro en el Budare.net que, por cierto, no me abrió. Los que sí abrieron son de noviembre 2.021. Todas estas publicaciones las realizaron porque algunas de sus fotografías se hicieron virales en las redes y eso llamó la atención de estos medios. No sé si hubo otras publicaciones, pero creo que, con lo que tengo, es suficiente para montar esta entrada; recuerda: yo no soy periodista ni trabajo para un medio. Trabajo para mí y para mis lectores publicando lo que me gusta, lo que me interesa, lo que pienso y lo que me llama la atención; eso me permite ciertas libertades.

Según RT, Difred tiene 30 años y nació y ha vivido siempre en sectores populares al oeste de la ciudad; estudió Ciencias audiovisuales y fotografía siendo inicialmente músico-baterista, disciplinas todas que relatan una vena artística.

Esta entrada trata sobre su trabajo fotográfico en Caracas y para darte una idea, comenzaré dejándote esta imagen comparativa del Distribuidor La Araña, solo y acompañado de una yoguista en primer plano. Son dos imágenes muy potentes.

Imágenes comparadas del Distribuidor La Araña, solo y con una yoguista.

En un principio, las fotografías de Difred se basaban en tomas de Caracas, tomas que ha publicado y que son todas muy fuertes y dramáticas de composición demostrando un ojo arquitectónico nato, donde predominan la simetría, la proporción, la monumentalidad y también las composiciones descomunalmente asimétricas.

Las fotografías de Difred me recuerdan un libro que fue mi consentido durante mucho tiempo y que aún conservo que se llama «Arquitectura, escenario para la vida» de Ulrich Conrads y que en la parte baja de la portada versa esta explicación: «curso acelerado para ciudadanos«. En su contraportada nos dice: «Quien siga las lecciones de este libro -unas 300 ilustraciones explican el texto-, recorrerá la ciudad con nuevos ojos. Sabrá por qué nuestro entorno genera tanto malestar, pero también experimentará cómo pueden recuperarse para el ciudadano aquellos espacios libres que necesita la vida urbana. Quien lea este libro podrá juzgar, discutir e intervenir con mayor base crítica en materia de planificación y construcción«, creo que, o me gusta pensar que, algo así logra este trabajo fotográfico en Caracas.

Posteriormente, Difred tuvo la idea de poner en primer plano a bailarines, yoguistas o gimnastas; que yo, para esta entrada, denominaré actores por qué convierten a la ciudad en una especie de escenario de un gran teatro; escenario para que estos actores, todos de evidente calidad: Ballet, Tango, Gimnasia o Yoga, nos muestren sus habilidades. Te dejo una muestra.

Me atrevería a llamar proyecto a esta serie de fotografías habitadas. En este proyecto el resultado es muy complejo, en el buen sentido de la palabra, porque el escenario, la ciudad, tiene sus propias líneas compositivas pero estáticas y los actores, con sus contorsiones. agregan un segundo sistema de líneas compositivas pero dinámicas a la obra; son como la cohabitación de dos sistemas que, superpuestos, generan un todo descomunal: la ciudad como el escenario estático y el actor como el instante preciso y dinámico frente a la cámara.

Afinando un poco más la idea y el ojo, Difred nos lleva con más fuerza a un paseo por las entradas a las estaciones del metro e Caracas, tema que desarrolla como una especie de reto o detalle de proyecto, llevando su temática al límite. Te dejo algunas tomas. Apriétate el cinturón: las composiciones en este trabajo son de una fuerza brutal, inconmensurable, donde abunda la simetría y no deja nada a la imaginación.

Todos los que trabajamos en alguna rama del diseño conocemos la fuerza, mejor dicho, el poder que genera la simetría en una composición, Ese poder es tal que en ocasiones es muy difícil romper, te atrapa; la simetría domina y es dominante en sí. Si Difred la utilizó a conciencia es una cosa, pero si la utilizó de una manera inconsciente sería lo que demuestra la existencia del ojo arquitectónico nato.

Igualmente en diseño, es equivocado diseñar de menos que diseñar de más. Lo ideal es controlar el ojo y la mano para que el resultado sea exactamente el esperado. Toda obra de arte lleva consigo; además de la creatividad: el autocontrol, ése que sólo los años y la experiencia dan y Difred tiene toda la vida por delante para eso.

No me quiero imaginar lo que ha debido ser el trabajo de producción de cada una de estas fotografías; acoplar el encuadre urbano estático con la instantaneidad de las acrobacias. En Caracas no estamos acostumbrados a usar la ciudad como escenario debido a un sentimiento de culpa-vergüenza de vivir en una ciudad fea, sucia y agresiva, idea que se desdibuja y se recompone en el trabajo de Difred Colina.

¡Gracias Difred!

Otro punto que yo personalmente quiero agradecerle, es la no presencia de El Ávila en sus tomas fotográficas. No tengo nada en contra de El Ávila, Caracas sin El Ávila no es Caracas, es cierto; pero me cansa ver a diario cómo se confunde la montaña con la ciudad y viceversa. Infinidad de fotos se publican a diario en las redes como que son de Caracas y en verdad son fotos del El Ávila, algo así: como que la majestuosidad del cerro se tragara o aplastara a la ciudad que está a sus pies. Reconozco que es muy difícil no sucumbir a la belleza de El Ávila al fotografiar a Caracas; por lo tanto, puestos en la balanza (el cerro y la ciudad) siempre gana el cerro con su inconmensurable presencia y la ciudad efimerizándose pierde cuando desaparece.

Hasta aquí he publicado fotos en Caracas, ahora voy a publicar fotos de Caracas, son algunas fotos de la ciudad sola; es decir, sin los actores protagonistas aunque ellas están repletas de actores de reparto: peatones, carros, buses, motos en encuadres muy fuertes, proporcionados y premeditados. No es un simple cambio de preposición, es un cambio de pre-posición, espero no tengas pre-posiciones tomadas. Aquí te dejo algunos ejemplos.

Para ir cerrando esta entrada escogí una foto que no tiene ni una locación espectacular ni un actor sobresaliente, es casi una toma de la cotidianidad aunque obviamente está estudiada y posada pero no tiene el brillo de las fotos anteriores, Para mí es de una belleza imperfecta, casi cotidiana, casi burda, donde las proporciones del encuadre y sus líneas compositivas no saltan a primera vista; en cambio, el sucio de la calle y lo corroído del poste donde se posa la actriz atraen primero la mirada. Es una imagen que me conmovió y que aquí te la dejo:

Caracas recostada de un poste

Ojalá Difred continúe desarrollando su trabajo fotográfico y lo tome como una profesión, hay un talento inocultable. Caracas aún requiere muchas fotos, muchísimas, a lo mejor fotos menos monumentales y más fotos del día a día, para que cuando Difred tenga treinta años más pueda regalarnos una publicación, digital o no, tan espléndida como los libros «Kara Karakas» de Paolo Gasparini o «Caracas» de Ramón Paolini.

Espero que te haya gustado esta entrada tanto como yo disfruté curándola y montándola; si quieres puedes darle al botón Me Gusta y/o dejarme un comentario en el casillero, arriba y a la izquierda. Con esta entrada culmino la programación de cuatro entradas en el mes de julio para homenajear a Caracas en su 455 aniversario y es la última entrada de la década de ciudades.me, espero te haya gustado.

Y antes de cerrar esta entrada quiero hacer un inciso y traer a la memoria que el 25 de julio de 2002, (en el 435 aniversario de Caracas) hace veinte años ya, se publicó un suplemento extraordinario en el diario El Universal denominado Caracas inconclusa que contenía el manifiesto: «Declaración de Caracas«, el cual planteaba interrogantes y principios de actuación sobre la ciudad realizado por arquitectos y no arquitectos con el objeto de definir y aclarar cuál es el rol que nuestra capital debe jugar en un país libre y democrático. Te invito a revisarla y a sacar tus propias opiniones y conclusiones.

Ahora sí me despido por hoy, no sin antes desearte paz en cualquier lugar donde te encuentres y sobretodo en Caracas donde tanta falta nos hace. Feliz día y un fuerte abrazo.

¡Paz!

PD: Puedes encontrar más información en las redes sociales de @DifredColina en Twitter, Facebook, YouTube y TikTok, que yo sepa y si a las galerías de fotos en esta entrada le das un click puedes ver las fotos en un formato más grande, vale la pena.

Insanche, una vuelta a la ciudad

Como parte de la programación para celebrar la década de ciudades.me y también para conmemorar el 455 aniversario de la fundación de Santiago de León de Caracas, coloquialmente conocida como Caracas, he decidido publicar el texto que presenté en el año 2.006, en el evento denominado «Caracas, ¿qué ciudad somos?» organizado por William Niño Araque para la Fundación Francisco Herrera Luque denominado Insanche, una vuelta a la ciudad, el cual, sin más preámbulos transcribo a continuación:

Portada del programa del evento Caracas ¿Qué ciudad somos?

Antes que nada quiero agradecer a la Francisco Fundación Herrera Luque y a sus organizadores su amable invitación, a ustedes por prestarme su audiencia y sobre todo a William Niño Araque por su persistente y obstinada fe en la propuesta que sobre Caracas esbocé en mayo del año 2002 en el marco del evento realizado por la Sala Mendoza, denominado «Caracas, contingencia, laboratorio de ciudad«. Para mi es un honor estar aquí y compartir con ustedes un conjunto de reflexiones que me llevan a proponer y a defender una visión propia para nuestra maltratada pero muy querida ciudad; ésa que todos vemos como una ciudad llena de problemas, una ciudad imposible, una ciudad sin futuro y sin compón; para mí es también, una ciudad llena de posibilidades, de soluciones, de propuestas y de ánimo. Caracas es una pasión. Una pasión que espero transmitir y en la atmósfera de aquella máxima que dice: «Si un problema tiene solución, no hay problema; pero si un problema no tiene solución, entonces tampoco hay problema«; los invito a ajustarnos un poco esos lentes que nos hacen ser: tan acuciosos con los problemas y tan desprendidos con las soluciones. ¡Comencemos!

Como arquitectos cada vez que diseñamos un edificio, cada vez que intervenimos un local o simplemente restauramos una esquina; estamos haciendo ciudad. En la escuela nos enseñan el oficio de hacer edificios, a hacerlos bien, es cierto; pero no nos aclaran que al mismo tiempo estamos haciendo ciudad y eso es lo verdaderamente importante; lo demás solo son urgencias. Urgencias de alguien que al fin y al cabo le importa un bledo la ciudad. ¡Ay Caracas! Cómo estás llena de tantas urgencias y; sin darnos cuenta, olvidamos las cosas importantes, las que nos importan a todos, a nosotros, a los ciudadanos, a los que vivimos aquí…

En una oportunidad, en el año 2006, le pedí a un grupo de estudiantes de diseño 10 de arquitectura USB hacer un ejercicio que denominamos «Contar la Ciudad«, en el cual tenían que salir a las calles a entrevistar a la gente, al caraqueño común y corriente y contarnos de vuelta ¿Qué les contó la ciudad?. Así que; con su aprobación (hoy mis colegas) les traigo parte de ese ejercicio como preámbulo a la presentación.

Video realizado por Daniela Goicoechea, Martha Lluch y José Bethencourt. Parte I ¿Por qué no se van?

Colas, tráfico, colas, desastre, delincuencia, infierno… Variaciones de esas mismas quejas estamos cansados de escuchar, y no sin razón. Caracas, la ciudad que olvidó las cosas importantes. Aquí estamos hoy y de aquí debemos partir.

En aquel encuentro en la Sala Mendoza, me tocó desarrollar el tema de «La ciudad al margen». Rodeada de expertos en la materia comencé mi intervención cuestionando hasta el título: ¿Ciudad al margen? Es la primera idea que debemos cambiar, la primera imagen que debemos borrar de nuestro sistema operativo si queremos repensar nuestra ciudad. No existe una ciudad al margen y una ciudad verdadera, no son dos ciudades; Caracas, es una sola ciudad; es una ciudad de punta a punta, independientemente de cómo se desarrollaron sus partes, con qué herramientas se construyeron y de quienes las habitan, todas son partes de una misma ciudad; ó es que acaso aquellos barrios emplazados en las laderas de las quebradas, en pleno valle central, Los Anaucos, Chapellín, Bello Campo; sólo por nombrar algunos, ¿son también parte de la ciudad al margen?; entonces la ciudad al margen no tiene que ver tipología o nivel económico o clase social o planificación. ¡No!, la ciudad al margen tiene que ver con distancia, y distancia tiene que ver con accesibilidad; a la salud, a la educación, a la cultura, al deporte, a la recreación, al espacio público y, por sobre todo, a la construcción de ciudadanía.

En fin, si el margen tiene que ver con distancia, y distancia tiene que ver con accesibilidad; y a su vez, la accesibilidad depende de la movilidad, entonces ese margen se ubica al extremo que el desarrollo de la movilidad nos pueda llevar. Es así que el margen se hace móvil y se desdibuja, por lo tanto desaparece. Entonces si no hay margen, tampoco hay ciudad al margen; somos una sola ciudad, y los interesados en el tema somos los primeros que debemos estar claros para poder ver la ciudad como un todo, poder imaginarla, pensarla y soñarla, como una sola. CARACAS es UNA SOLA CIUDAD; de hecho lo sabemos y para efectos prácticos ya le pusimos nombre, la llamamos: La Gran Caracas. Esa ciudad que; de este o oeste, va desde Güatire hasta el Junquito, que incorpora al estado Vargas al norte y a los Altos Mirandinos y a los Valles del Tuy al sur como un todo conurbado, una sola ciudad. La Gran Caracas. UNA CIUDAD.

Todos conocemos como centro y como origen al centro histórico de la ciudad, igualmente sabemos que el centro de la ciudad se ha desplazado hacia el este; pasando de la plaza Bolívar, a la plaza Venezuela, a la plaza Chacaíto, a la plaza Altamira, y seguirá inevitablemente desplazándose con el tiempo y su crecimiento indetenible, creando en el valle central, plano y longitudinal, una secuencia de enclaves urbanos, de centros urbanos que si los miramos en su conjunto, definen a Caracas como una ciudad Policéntrica, una ciudad de multiplicidades. Estos enclaves urbanos, estos múltiples centros están todos relacionados, están todos concatenados; por lo tanto, todos ellos juntos, su conjunto es un sistema con entidad propia; que se consolida como el nuevo centro de la ciudad; así el valle central, plano y longitudinal que descansa a los pies del Ávila majestuoso es ahora el centro de la Gran Caracas: desde el Boulevard de Catia a la Redoma de Petare, desde la zona plana en la rivera sur del Güaire hasta la cota mil en las faldas del Ávila. La Gran Caracas: UNA CIUDAD; el valle central, plano y longitudinal: SU CENTRO.

En muchas ocasiones he escuchado decir que Caracas es una ciudad que está terminada, sólo requiere pequeñas intervenciones urbanas a problemas puntuales y enriquecer su paisaje (cito a William Niño Araque); ¡Qué distante me encuentro a esta afirmación!, Caracas, no sólo, apenas comienza; lo único que hemos hecho es cubrir el valle con un primer layer, una primera capa, algo así como un primer tapiz, son los primeros hilos de ese tapiz, los primeros trazos de la verdadera ciudad que Caracas puede y debe ser.

Ortofotomapa de Caracas, vista aérea. Blanco y negro. Fecha estimada: final del siglo XX.

Para desarrollar un poco más esta idea me voy a ir atrás en el tiempo. Solo a mediados del siglo pasado apenas se construía la ciudad universitaria, existían ya la Candelaria, San Bernardino; anteriormente el camino real de Sabana Grande, Chacao era un pueblo en las afueras; los Chorros, más en la afueras todavía, para el veraneo; Petare, Baruta y El Hatillo para la pernocta, eran la referencia en el paisaje, la distancia a alcanzar; entre ellos y cubriendo el vasto valle, las haciendas enmarcadas por las quebradas que bajaban del Ávila en busca del Güaire para drenar sus aguas. Una a una esas haciendas cambiaron sus sembradíos por el desarrollo pujante del momento que todo lo envolvía; la economía se fortalecía descansando en el desarrollo petrolero, nos hicimos modernos, estuvimos en la avanzada, nos creímos ricos y nos compramos el último grito de la moda; lo importamos, y con ese modelo vestimos casi todo el valle central, plano y longitudinal de Caracas; sin reflexionar, éramos como el ta’ barato del urbanismo y malgastamos el espacio.

Caracas, 1567, 1874 y vista aérea. Fecha estimada: final del siglo 20.

Era lo que se usaba, lo que se llevaba; ese modelo era la última moda; ese que llamaban «el sueño americano», el de la casita aislada, con su jardincito privado, con uno a más carros estacionados en la entrada y la cocinita empotrada, ese fue el trajecito que nos compramos; y lo usamos, y lo usamos y lo usamos para casi todo; hasta que no dió para más; se nos salieron los rollitos por fuera y ni los vimos, crecimos y no nos importaba, y ahí seguimos con nuestro trajecito; y seguimos creciendo hasta que se rompió; ahora tenemos el tejido roto; el urbano y el social están raídos también, no nos dimos cuenta que ese trajecito de primera comunión lo podíamos parapetear para los quince años pero para la boda ya no dió…

Plano fundacional 1567, Plano población de Caracas 1950 y Plano Regulador de Caracas, 1951

Fueron treinta años de construcción desenfrenada, casitas, casitas, casitas y por lo tanto, calles, calles y más calles, ¡claro! eran necesarias para tanto carro, carro y carro. Era el modelo, lo estábamos haciendo bien, pero la realidad es terca y termina por imponerse. Y mientras pretenciosamente nos apoderamos del valle, nuestros barrios se fueron formando, fueron creciendo y se consolidaron. Era un goteo constante, bloque a bloque, poco a poco, silenciosamente, pacientemente, todos los días bajando al valle a trabajar y regresando a sus pequeñas casas construidas a juro, apiladas, amontonadas, hacinadas en nuestros cerros. Y siguieron, día a día, lluvia a lluvia; hasta que así llegamos a los últimos veinte años del siglo XX; años difíciles, años de crisis económicas y financieras, de inflación, ya no pudimos ir tan rápido, la construcción se hizo lerda, en ocasiones se detuvo, estábamos devaluados, se nos empezaba a mover el piso, se nos caía el modelo y seguimos insistiendo. Nos fuimos heroicamente a las colinas del sur, la topografía no nos detuvo; era un reto, fueron veinte años en los que el valle central estaba ya tapizado pero en pausa, las colinas y los cerros se superpoblaron, no importaba la clase social o el nivel económico, se superpoblaron por igual. Sólo como ejercicio, la próxima vez que pasen por los Samanes y vean el barrio Las Minas al lado, hagan un ejercicio de cálculo de densidad en ambos sectores y verán que no distan demasiado, en lo que sí difieren es en la tipología urbana y los métodos constructivos, de resto sus densidades se aproximan; además, tienen el mismo problema de accesibilidad, por lo tanto, ambos sectores están excluidos de la ciudad, ambos viven al margen de la ciudad, ambos son la ciudad al margen, y éste no es el único caso en la ciudad, son varios, son demasiados.

Plano Fundacional, Plano Regulador de Caracas, 1951 y Plano Población de Caracas 1983

Llegamos así al nuevo siglo, después de al menos cincuenta años de errores urbanos y aberraciones pretenciosas, tropezando con la ciudad que tenemos hoy, imposible, odiada, desesperanzada, agresiva. Una ciudad donde la mayoría de sus habitantes no vive en ella; una ciudad que durante el día es un gran distribuidor de tránsito y de noche se queda sola; una ciudad donde sus habitantes bajan a trabajar y huyen para descansar; una ciudad que tienen sus máximas densidades en los peores y más inaccesibles terrenos y sus mínimas densidades en los terrenos mejor ubicados, en los terrenos planos, en su valle central; una ciudad de edificios aislados y de ciudadanos aislados; una ciudad deshabitada y abandonada donde el miedo se asoma, los muros crecen y los carros se blindan; una ciudad donde la soledad y la inseguridad se confunden y el río se revuelve. En fin; la Caracas que hoy tenemos, es una ciudad de exclusiones sin distingo; una ciudad que tiene sus densidades invertidas, es una ciudad invertida, es una ciudad patas pa’ arriba.

Una ciudad cuyo crecimiento urbano se hubiera mantenido paralelo al crecimiento de su población, sería una ciudad cuyas densidades máximas estarían en su centro más compacto y las mínimas en sus afueras más dispersas. Si hacemos un ejercicio de cuantificación: población según ubicación, el resultado sería una curva muy alta en su centro que tendería a cero a medida que la ciudad se diluye en los suburbios de su periferia.

En Caracas; si hacemos el mismo ejercicio, nos daría el resultado contrario: una curva aproximada a una parábola invertida, donde sus extremos serían los más altos porque alojan la mayor población y su centro sería muy chato dibujando la huída. La Caracas de hoy tiene sus densidades invertidas; y puedo agregar que éstas no son estáticas, crecen día a día, los extremos se pueblan cada vez más y su centro se deshabita; este desequilibrio crea una tensión semejante a la de una goma elástica, que al tomarla por los extremos y tirar de ellos, hace que su centro se vuelva cada vez más delgado, más débil y más frágil. Impredeciblemente; ojalá sólo reportemos la goma.

Esquema gráfico de densidades invertidas sobre ortofotomapa de Caracas

Varias iniciativas se han emprendido en el tiempo en busca de soluciones: los programas de rehabilitación de barrios; por ejemplo, fueron recibidos con entusiasmo y cumplieron una función necesaria como válvula de escape a una presión contenida; un paliativo necesario pero no suficiente. Los barrios son sólo una parte de la ciudad; por lo tanto, son sólo una parte del problema; sin una visión unitaria de la ciudad no es posible llegar a la raíz del problema; mucho menos a una solución.

Otra iniciativa fue: las ciudades satélites o ciudades dormitorios. Un exilio forzado, una diáspora, la ciudad que reconoce que no puede crecer junto a su población, y busca la solución fuera de sí. Más y peor exclusión; otra forma de ignorar el fondo del problema y conformarse con el trapito caliente; pero por allá, bien lejos, en otro lado. Lamentablemente estas trilladas ciudadelas regresaron al discurso político en estos días adornadas como la panacea, siendo quizás su verdadera intención dispersar a la población en diminutos poblados más manejables, más controlables o; a lo mejor, más dominables…

Video realizado por Daniela Goicoechea, Martha Lluch y José Bethencourt. Parte II ¿El video se puede girar?

Otra opción menos explorada por nosotros es el ensanche. La definición exacta de ensanche es: dilatación. En nuestro campo; el diccionario define ensanche como: «Terreno donde se crean nuevos barrios en la afueras de una población». Un ensanche es un crecimiento anexo, al lado. Un ensanche se adapta, se amolda a la ciudad que lo genera y; en un principio, la parasita. Un ensanche, comparativamente a la ciudad dormitorio, no utiliza la exclusión como herramienta y con el tiempo produce una fusión tal que los límites entre la ciudad y el ensanche se funden y desaparecen.

Ensanche en su forma verbal «ensanchar» es: «extender, hacer más ancha, ensanchar una población». ¿Será que tenemos que ensanchar a Caracas? Fuerte Tiuna sería el ejemplo más apropiado para un ensanche, más que apropiado sería justo, simplemente; necesario diría, aunque aún así no sería suficiente.

¿Será que tenemos que hacer más ancha a Caracas? Lo accidentado de la topografía lo dificulta, el desarrollo del sur-este lo demuestra. La inaccesibilidad se perpetuaría y la exclusión se convertiría en la nueva forma de vida.

En Caracas no quedan terrenos libre; dicen, Caracas está terminada, el valle está copado, ni un huequito queda, nada se pueda hacer; a lo mejor son las hojas de los árboles las que no nos permiten ver el bosque.

Sí podríamos hacer un ensanche en Caracas, pero no en las afueras. Podríamos hacer un ensanche aquí mismo, aquí dentro y desde adentro, un ensanche entre y sobre, un ensanche en el valle central, plano y longitudinal, un ensanche en el nuevo centro.

A esta propuesta la he denominado Insanche; y sería como un sistema de vasos comunicantes que permitiría revertir el proceso de las densidades invertidas, bajando la presión en las afueras y habitando de nuevo el centro; sería como un mecanismo para equilibrar los pesos en la balanza de las densidades y sus tensiones relativas.

El Insanche; estoy consciente, es un cambio de paradigmas, es una ruptura de esquemas, es un cambio de modelo; es una manera distinta de aproximarnos al problemas y a sus soluciones.

En el Insanche es un llamado a volver al centro, a habitar la ciudad, a usar la ciudad, a caminarla, a disfrutarla, a vivirla; pero también es una invitación: a pensarla, a imaginarla y a soñarla.

El Insanche reposa en la inclusión de todos por igual y para ello apela al modelo de ciudad compacta; más eficiente en capacidad, en distribución de servicios, en accesibilidad, en transporte público y en espacio público; donde el peatón tenga la prioridad sobre el vehículo y las calles sean para la gente; donde los usos se aproximen o se mezclen; donde las distancias se acorten y los desplazamientos disminuyan; donde salgamos del aislamiento.

El Insanche es sólo una agenda; muchas veces oculta, un tabú difícil de destapar; pero esa misma agenda es abierta en otras latitudes, donde sus ciudades han regresado de eras muy sórdidas y muy oscuras y se han incorporado a la competencia mundial por despertar el interés de todos.

Ortofotomapa de Caracas, vista aérea a color

El Insanche es:

Una visión compartida de la ciudad:

  • basada en la densificación y en la intensificación urbana,
  • Soportada en el Transporte público masivo como sistema de movilidad y
  • Estructurada en el espacio público como sistema de ordenamiento

El Insanche es:

Un nuevo proceso de metropolitanización de la ciudad; organizado, coordinado y programado a partir de una imagen objetivo predefinida; que requiere de:

  • Acuerdo colectivo
  • Asesoría técnica
  • Voluntad política

que debe ser realizado por todos y para todos; con el objetivo de devolverle a Caracas su fortaleza como centro de intercambios en el continente y su esplendor como nuestra ciudad capital.

Por todo lo anterior, para Caracas, el Insanche es un tema capital.

Video realizado por Daniela Goicoechea, Martha Lluch y José Bethencourt. Parte III Caracas es chévere.

Este texto lo presenté nuevamente en el 2011, como un homenaje al muy querido arquitecto William Niño Araque, en el evento organizado por la Librería Kalathos denominado «Entorno» .

Esperando que les haya gustado y que cualquier cuestionamiento o comentario es más que bienvenido, el gusto será todo mío. Sin más que agregar por los momentos, me despido como siempre: hasta la próxima entrada, con un fuerte abrazo y mi deseo de paz para todos.

¡Paz!

Caracas, crónica del siglo XX

Hoy 4 de Julio es mi aniversario número 35, es también el 185º (centésimo octogésimo quinto) día del año en el calendario gregoriano y el 186º en los años bisiestos. Quedan 180 días para finalizar el año. En Venezuela es el día del arquitecto y en los Estados Unidos de Norte América, este día marca la firma de la Declaración de Independencia en 1776 con la cual el país proclamó su separación formal del Imperio británico hace 246 años; se le conoce como el día de la independencia y usualmente se celebra con muchas actividades al aire libre y cantidad de espectáculos de fuegos artificiales.

Como ves, es un día de celebraciones y para mí es el comienzo de la programación que he preparado para todo el mes con motivo del 455 aniversario de la ciudad de Caracas el próximo 25 de julio. La programación que he preparado consta de cuatro entradas seguidas, una publicación por semana, es lo que te puedo adelantar.

Para comenzar la programación, aquí te dejo este maravilloso documental realizado por CINESA: Caracas, crónica del siglo XX y publicado en su canal de YouTube. No te lo pierdas, son 55:32 minutos de un excelente y minucioso trabajo de recopilación, compilación y montaje bajo una precisa y emotiva narración, acompañada por imágenes, sonidos y videos originales de época, que bien merecen una pantalla grande, un buen sonido, un juguito, espirituoso o no, y ponerte cómodo que ya va a comenzar la función.

La descripción que hace CINESA en la publicación de este documental en YouTube:

«Nunca antes un documental había reunido tantas imágenes de gran valor histórico, que muestran con fidelidad los momentos más trascendentales de cien años de evolución de Caracas.

La Colección Cine Archivo pone en sus manos el documental «Caracas, crónica del siglo XX» como un nuevo aporte al rescate de la memoria de nuestra ciudad.

Esta película muestra la expansión física de Caracas, su crecimiento demográfico, y los cambios en la forma de vida de sus habitantes, manteniéndose El Ávila como símbolo de la privilegiada geografía de nuestra capital.

«Caracas, crónicas del siglo XX» nos ofrece la visión de una ciudad que parece que estuviera terminada, pero todavía le queda mucho por hacer«

Dirección: Carlos Oteyza. Guión: Salvador Garmendia y Carlos Oteyza. Producción Ejecutiva: José Ignacio Oteyza. Jefatura de Producción: Ada Hernández. Producción General: Luisa Jiménez. Asesor General: William Niño Araque. Dirección de Fotografía y Tomas Aéreas: Martín Álvarez. Montaje: Giuliano Ferrioli. Música: Federico Ruiz. Locución: Jaime Suárez. Efectos de sonido: Edgar Torres. Sonido y Mezcla: Orlando Andersen, Luis Lara. Comité Ejecutivo Colección Cine Archivo: Carlos Oteyza Ada Hernández Claudia Lepage Duración: 55 minutos (c) Cine Archivo 1999 Depósito Legal Nº AV45799699

Si has disfrutado esta recomendación puedes dejarme un Like aquí abajo y si quieres hacer un comentario tienes el casillero del blog, arriba y a la izquierda.

Me despido por hoy no sin antes desearte salud y paz, un fuerte abrazo y nos vemos en la próxima entrada, en una semana, para seguir con la programación.

¡Salud y paz!

Dos docenas———–#Feedback

El venidero primero de agosto este blog cumplirá una década en el aire, ¡Parece mentira! pero no lo es. Este blog es mi consentido a pesar de ser el más pequeñito. En él sólo hay publicadas 24 entradas, 2 docenas apenas, contando ésta que estás ahora leyendo. Es por eso que ese día publicaré la entrada 1 de la nueva década a iniciarse.

Si promediamos el total de entradas por años al aire tenemos que el blog apenas cuenta con 2,4 entradas por año, aunque esto en la realidad no sea del todo cierto: hubo cinco años seguidos donde no se hizo ninguna publicación (2014-2019), una temporada oscura y sombría que para nada tiene que ver con el contenido de este blog. En cambio hubo años más productivos, como 2013 donde hubo 13 publicaciones, o 2019 y 2020 con 3 publicaciones.

Como es la descripción de este sitio,«Un lugar para pensar en voz alta«, quiero usar esta entrada para eso y para proponerte a tí, mi lector, eso también: que me des tu feedback sobre los distintos aspectos de este blog, tanto contenido como apariencia o cualquier otro tema que quieras comentar. Quisiera hacer una invitación para ésta sea una entrada interactiva entre tú y yo.

Cuando comencé a publicar aquí me tropecé con el síndrome de la hoja en blanco, esa parálisis inicial, un bloqueo descomunal porque no tenía claro el enfoque. Así que me propuse publicar cosas que tuvieran algún significado para mí, textos, fotos, videos, sonidos, etc, ó combinaciones; es así que me dejé llevar por la mezcla de géneros en la mayoría de las entradas.

Hay entradas muy pequeñas que son sólo una foto, un video o una pregunta y hay entradas más extensas en las que trato siempre de componer y mezclar con un audio, un video, un corto y/o un poema, esa mezcla de la que hablaba en el párrafo anterior.

Vista del Ávila tomada desde el estanque en el parque Fco. de Miranda en Caracas. Venezuela publicada por María Gabriela Escovar en Twitter e IG

Como esta hermosísima foto del Ávila y su reflejo, este blog es como una sumatoria de reflejos míos, reflejos de alguna actualidad, o de algún recuerdo que la actualidad me trae de vuelta o simplemente pensamientos sin orden conocido; me encantaría saber cómo te sientes cuando me lees en alguna de tus visitas y, sobretodo, obtener tu feedback.

Este blog no pretende ser un tratado, menos aún un libro, para mí es un reflejo luminoso y nada más, con el cual quisiera invitarte a pensar conmigo y a que me dejes tus comentarios en el casillero destinado para tal fin al inicio de la entrada, a mano izquierda.

Tengo la idea, de acuerdo a los comentarios recibidos, de hacer una próxima entrada publicándolos y mi reacción a cada uno, en lugar de contestar en privado por la mensajería del blog.

A manera de listado y para facilitar el juego-tarea, publico a continuación los enlaces a las casi dos docenas de entradas publicadas, (23 para ser exactos) también puedes llegar a ellas por las etiquetas, las categorías, el menú principal o simplemente bajando en la página de inicio, es a gusto del consumidor, lo que te resulte más cómodo.

A continuación la lista:

Por otra parte, estoy consciente de que esta plantilla del blog es muy sencilla y por eso la escogí, quería algo sobrio y elegante; eso no quiere decir que no la pueda cambiar, ya está anticuada. Así que también puedes evaluar la apariencia general del blog y darme tus recomendaciones. Recuerda que te propongo que esta entrada sea una especie de juego-tarea interactiva y poder hacer, dos semanas a partir de esta publicación, una próxima entrada con los comentarios recibidos y mi reacción a ellos y así empezar a preparar el cambio de imagen para el inicio de la nueva temporada-década.

Me entusiasma la idea de esta entrada interactiva. Para comenzar te cuento que yo pienso que la frecuencia de publicaciones es un desastre, es algo que debo proponerme cambiar y regularizar para la nueva etapa, así lo veo: este es el primer aporte al tablero. No te pierdas de participar en esta invitación que se trata de, no sólo leer la entrada, sino navegar de arriba a abajo por el blog para darme tu feedback constructivo del mismo.

Me despido como siempre deseándote paz, un abrazo y nos vemos en la próxima entrada pero antes en el casillero de los comentarios, arriba y a la izquierda… jejeje

¡Shalom!

De antena en antena…

Publicada en Noticiero Digital

El pasado martes 19 de mayo los suscriptores de Directv amanecieron sin su señal de televisión. Al poco tiempo se supo que la proveedora del servicio, sin aviso y sin protesto, había cerrado operaciones en Venezuela, sus empleados se encontraron con su liquidación acreditada en sus cuentas y las sedes de la compañía cerradas; para que tengas una panorámica de lo sucedido te dejo los runrunes del periodista Nelson Bocaranda Sardi del 23 de mayo, no tienen desperdicio.

Varias veces me topé en la red social Twitter con esta poderosísima fotografía. Esta es una imagen de uno de los bloques del 23 de enero en Catia, el extremo oeste Caracas. Es una denuncia desgarradora de cómo son habitados, pareciera que las ventanas van a explotar del hacinamiento y por fuera, secaderos de ropa compiten con unos añadidos bajantes de basura y las multiplicadas antenas de Directv, ahora inservibles.

Al otro extremo de esta ciudad lineal, en Petare, los vecinos construyeron un cine al aire libre sobre una platabanda para tratar de suplir a la comunidad la falta de su televisión, así nos lo muestra el portal Efecto cocuyo

En fin, hasta aquí esta entrada, me despido hasta la próxima…

Paz.

En la ciudad de la furia

          El último concierto que dio Gustavo Cerati fue en el campus de la Universidad Simón Bolívar en Caracas, Venezuela. 10 años hoy. Concierto que al terminar, mientras todos estaban recogiendo los equipos Gustavo Cerati se desplomó supuestamente víctima de una descompensación. Fue internado de urgencia en el centro médico más cercano. Tres días después se supo que había sufrido un accidente cerebro-vascular.
 
          El 7 de junio fue trasladado en coma a su ciudad natal, Buenos Aires falleciendo allá cuatro años después el 4 de septiembre de 2014
 
 
          En la ciudad de la furia fue escrita y compuesta por él cuando era miembro de la banda de rock Soda Stereo, incluida en el álbum Doble vida en 1988 convirtiéndose rápidamente en uno de los temas emblema de la banda.
 
 
         En la ciudad de la furia es un tema dedicado a su ciudad natal Buenos Aires llegando a convertirse en un apodo para la ciudad. 
 
 
         Curiosamente, los caraqueños también se posesionaron del tema como un apodo debido al auge de la violencia y la criminalidad en la ciudad, tanto así que algunos podrían pensar que el tema fue compuesto, no para Buenos Aires, sino para Caracas, esa ciudad que lo vio caer…
 
 
          La letra encaja perfectamente para ambas ciudades así como el álbum que le dio cabida, Doble vida: Buenos Aires y Caracas.
 
 
          Te dejo el video de la interpretación en la gira de 2007 y la letra, ambos como un sencillo homenaje en este día tan significativo. Ponle volumen y disfruta cada nota y cada letra…
 
 
 
Me verás volar
Por la ciudad de la furia
Donde nadie sabe de mí
Y yo soy parte de todos
 
 
Nada cambiará
Con un aviso de curva
En sus caras veo el temor
Ya no hay fábulas en la ciudad de la furia
 
 
Me verás caer
Como un ave de presa
Me verás caer
Sobre terrazas desiertas
Te desnudaré
Por las calles azules
Me refugiaré
Antes que todos despierten
 
 
Me dejarás dormir al amanecer
Entre tus piernas
Entre tus piernas
Sabrás ocultarme bien y desaparecer
Entre la niebla
Entre la niebla
 
 
Un hombre alado extraña la tierra
 
 
Me veras volar
Por la ciudad de la furia
Donde nadie sabe de mí
Y yo soy (Parte de todos)
 
 
Con la luz del sol
Se derriten mis alas
Solo encuentro en la oscuridad
Lo que me une con la ciudad de la furia
 
 
Me verás caer…

Pequeña fábula ilustrada

Estaba el año por terminar cuando la carrera volvió a comenzar. Por un lado, los unos ofrecieron comunas envueltas en patria. Por el otro, sin cortapisas y de frente, los otros ofrecieron, con progreso y futuro, ciudades para la gente.

A lo lejos, un rumor se comenzaba a escuchar. Poco a poco las ciudades se encontraron y volvieron a conversar. El mensaje viajaba de una a otra animándolas a soñar. Perdieron el miedo y sin pudor se crecieron, se alegraron y rieron. La esperanza salió de su guarida y la tendencia se hacía más irreversible cada día.

Las aldeas y los caseríos soñaron con ser pueblos, los pueblos con ser ciudades, las ciudades con ser metrópolis y la metrópolis con ser megalópolis del mundo entero.

Fotografía de Kyle Thompson

La emoción dejó de ser un secreto y tanto fue el bullicio que reverberaba en los oídos que sin aviso, el silencio apareció como mandato. ¡A callar!. Las ciudades deben callar, no deben seguir hablando y el mensaje no debe llegar. Los «miguelitos» aparecieron cerrando vías, canales y medios. Sólo un poco más el internet permanecería. Una hora a la semana, los martes al mediodía. En ocasiones, sin razón alguna, también se caía.

Nada parecía parar lo que venía mientras se desvanecían los esfuerzos por detener el futuro.

Sin vergüenza, invocaron la ayuda del más allá e imploraron la de algunos de más acá. Exaltaron mitos, lealtades y patriotismos, inventaron súper héroes  y habilitaron espantos.

Finalmente, atrapados por la inminencia planificaron a la siniestra una jugada perfecta.

¿Qué es lo que quieren?

¡¿Progreso?!

Pues denles progreso, denles el último modelo de cuanto coroto y electrodoméstico de marca exista en el país. Denles un poco de la comodidad y el confort del gran sueño americano; que se vacíen los anaqueles, prométanles carros, ¡lo que sea!. Pero eso sí: ordenadamente, disciplinadamente, subordinadamente y atentos a la voz de mando y la línea verde-oliva. Sin saqueos, dijo.

Y así fue como al llegar a la meta, a «precios justos» y en oferta por 9 días…

Fotografía de Kevin Corrado

…la comuna se apoderó del lugar de la ciudad que todos querían.

(Por ahora…)

Nota: Las fotografías utilizadas en este post fueron seleccionadas por su excelente calidad fotográfica y narrativa. Su publicación es absolutamente libre de fines de lucro. Si su autor desea que las baje, sólo debe comunicarse conmigo. Gracias de antemano.

Esa Habana mía

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Conocí a Yusnaby, hace un tiempo, en la plaza de los pájaros azules. Alquien que se describe a sí mismo como:  «Bloguero y escritor cubano. Amante de la democracia, la libertad y los Derechos Humanos. Defensor de la pluralidad de criterios y modos de expresión. Vivo en La Habana»

Últimamente, cada vez que me lo encuentro me cuenta un poco de la vida en su ciudad; pareciera como si quisiera dibujarnos este hermoso texto suyo: Historia de La Habana mía.

He escogido 40 de sus fotografías para, a través de ellas, dar un paseo con él por esa Habana suya y dejo que sea él mismo quien te cuente la historia.

¡Acompáñamos!

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Este próximo enero van a ser 55 años del inicio de la Revolución cubana; en febrero serán 15 de la Revolución Bolivariana en Venezuela. 40 años distan entre una y otra; dos pueblos, dos ciudades y; ahora, una tragedia compartida…. ¿Para qué?

Manhattanhenge

Para comenzar la semana, nada mejor que este espectáculo urbano-sideral que sucede sólo 2 veces al año en la ciudad de Nueva York, también conocido como Solsticio de Manhattan.

Este año ocurrió durante el atardecer del 13 de Julio y tuve la suerte de verlo por twitter con esta hermosa fotografía que bajé y que comparto aquí ¡increíble! fue como estar realmente  ahí…

Manhattanhenge

Es que: «Cuando las cosas se hacen bien, hasta las estrellas se alinean para celebrarlo»

Que tengas una feliz semana.

Llegando a Delhi

Era 4 de enero de 1.995, tres años habían pasado de aquel amanecer del golpe. La arquitectura llenaba nuestros días y nuestras noches; Corbu, siempre presente, esta vez nos convocaba. La cita: Chandigarh, en Punjab, India, norte adentro, la ciudad importada, inconclusa y partida; esa otra modernidad. No nos fue posible llegar a India sin escalas en el camino.

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Llegamos a Frankfurt para seguir viaje al día siguiente. No quería ir a Frankfurt, la evitaba, pero el deseo de ir a India fue más fuerte. Frankfurt me convenció, estaba equivocada; ya en el aeropuerto tomamos el metro hasta el centro de la ciudad y aquello me impresionó: ¡qué bueno sería llegar a Maiquetía y tomar un tren hasta la plaza Bolívar! Ni pensarlo, ¿para qué? si tenemos unas autopistas buenísimas, modernísimas y sólidas, de concreto puro, la gasolina es casi regalada y es más chic andar en carro; tampoco nos visita tanta gente…

El vagón del metro para llegar al centro de Frankfurt tenía los asientos tapizados en tela. Con esa manía que tengo de tocarlo todo, no podía dejar de acariciarlos, eran de una tela suave, aterciopelada, alegre, de tonos azules y turquesas; estaba entera, impecable, limpia, cuidada. A nadie se le ocurriría dañar algo que sabe propio; soñé que algún día los asientos del metro en mi ciudad también fuesen de tela…

Caminamos sin parar, teníamos que recorrerlo todo en un día, teníamos que conocerlo todo; nos llegó la noche y aún faltaban calles por caminar; a pesar del frío, había mucha gente en la calle, gente paseando, gente trotando, gente cenando, gente bebiendo, gente conversando, gente mirando, gente y más gente, bullicio y vida; la vida continuaba en la noche, había luz, mucha luz; luces exteriores y luces interiores, luz pública y luz privada, todas sumando para alumbrar la vida en aquella ciudad que no quería conocer. No la olvidaré.

Aunque algo pudimos descansar, amanecimos; ahora sí: tras otras ocho horas en el aire, Delhi. Viajando a oriente oscurece más rápido, la noche se hizo pronto; recuerdo que en el avión había unos monitores en los que un mapa nos indicaba dónde estábamos, vimos cruzar fronteras y vimos ciudades, pueblos y aldeas, se distinguían por sus luces, vimos también costas y carreteras. El mapa de los monitores era idéntico al de los libros de geografía, todo a color; el mapa en la ventanilla era distinto, sólo blancos y negros, sólo tonos; algo no coincidía.

Ir a India me producía una ansiedad inexplicable, no pude pegar los ojos ni un instante; veía el mapa y volvía a la ventanilla. Por el mapa vi que estábamos sobre esa tierra a la que tanto deseaba llegar; el mapa también daba la hora local; era ya otro día, pasamos la medianoche y estaba muy oscuro; la cantidad de lucecitas allá abajo era mucho menor, eran diferentes, dispersas, aisladas, todo estaba oscuro y solo. Pensé: estamos sobre tierra, esto no es mar. Asia no se parecía a Europa, no se distinguía, todo estaba oscuro. De repente mi estómago me dijo que habíamos comenzado a bajar ¡Sí! Así parece; bajábamos suavemente, casi imperceptiblemente, pero estaba segura, estábamos bajando; lento, muy lento, poco a poco, afuera seguía oscuro, muy oscuro, apenas una luz amarillenta de vez en cuando, sola, nada se veía, todo negro; bajábamos y bajábamos. Por mucho tiempo estuvimos bajando. Pensé que así debe ser la noche sobre La Pampa argentina: vasta, quieta, oscura; seguimos bajando y aún nada se veía, ya no hay luces dispersas. Comencé a inquietarme, todo era muy raro, desconocido, era como ir a ciegas, a tientas, con los ojos vendados; suspendidos. Habíamos bajado demasiado y aún sin ver nada, sin despegarme de la ventanilla esperando encontrar una luz, una mínima luz, una diminuta luz que me permitiera calcular a qué distancia estábamos del suelo, una luz que nos acompañara, una luz que nos guiara; según mis cálculos deberíamos estar rozando las copas de los árboles, mi estómago reclamaba, se retorcía, tiritaba. Escuchamos la voz de abrocharse los cinturones para el aterrizaje; pero ¿dónde? no veo nada, no hay luces ahí afuera, estamos en medio de la nada…

En 1991 vino la quiebra del Estado indio; en enero de 1995, ésta fue la India que nos encontramos, detenida, fracturada, rota, pobre y oscura, muy oscura. En ese extraño aterrizaje, con el estómago hecho un nudo, comprendí que ese mapa en blanco y negro que se dibujaba en la ventanilla y que se desdibujaba a medida que nos acercábamos a tierra era el mapa de un estrepitoso fracaso, el mapa de un país parado en seco; el mapa de la soledad y de una sociedad que estaba pasando hambre y frío, de un país a oscuras, una nación sin luz y sin vida.0309afpsinluz998-2

El 3 de septiembre de 2.013 fue un día triste en mi ciudad; a la 1:30 de la tarde todo se apagó de golpe y aunque el sol atenuaba la oscuridad nadie comprendía, nadie sabía. Todos deambulaban, solos, apagados, mudos, asustados, rehuyéndote a tí Caracas; a tí porque esta vez, con el mismo vértigo de aquella madrugada, te sentimos llegando a Delhi…0309efesinluz998

Estuvimos 21 días recorriendo India; aunque estaba comenzando a salirde su más difícil crisis económica, es un país extraordinario, de una belleza única que transmite una energía muy especial; en esta entrada realmente nada te he contado de él, te prometo que vendrán muchas historias, porque ciertamente es imposible visitarlo y salir ileso.

Hasta la próxima.

La foto superior (Sin Luz) es de la agencia AFP; la inferior (Venezuela)es de la agencia EFE.
Para saber más de este día oscuro en Caracas, te dejo unos enlaces: Registro Fotográfico del apagón  Cómo lo vivió la gente  Pre-mundial apagado