Archivo de la categoría: Actualidad

Amanecerá…

Quién puede negar que los lunes en la mañana las semanas se sienten larguísimas, interminables. ¡Cómo cuesta comenzar! Es normal, es un asunto de perspectiva.

Pero en esta oscura y triste ciudad los lunes son durísimos. Además del esfuerzo necesario que todos hacemos para romper la inercia, los caraqueños recibimos una bofetada en la civilidad con «los partes de guerra» del fin de semana en una ciudad que, dicen, no está en guerra.

Los partes de guerra son información no oficial (el sector oficial no da información) de la cantidad de cuerpos sin vida que ingresan a la morgue de la ciudad entre las 6:00 de la tarde del viernes y las 6:00 de la mañana del lunes por causa de la violencia.

Hoy lunes el parte indicaba 36 cuerpos; el lunes pasado no lo publiqué, es duro publicarlo; hace dos lunes fueron 44. Este año se estima serán como 25.000 para completar unos 200.000 en lo que va de era revolucionaria. Y no pasa nada. Nadie dice nada.

Anoche, pensando, recordé una canción que solía escuchar como parte de los repertorios musicales que me acompañaban durante aquellas largas noches, mientras completaba unos planos de algún proyecto para presentarlos al día siguiente.

Algo en la letra de aquella canción me estremecía, seguramente porque me llevaba a esos capítulos oscuros de la historia que, aunque no los viví, los conocía. Creo que esa canción me traía algo del olor de aquella triste melancolía. No sé, quizá era eso…

«El lado femenino» es el nombre del segundo trabajo discográfico de Nacho Cano después de la disolución, en 1.992, del conocido grupo español Mecano y según sus propias palabras las canciones del disco fueron compuestas tratando de narrar las historias desde el punto de vista femenino, de ahí el título. Publicado en 1.996 tuvo buena aceptación, aunque pienso que menor a la merecida.

Busqué sin resultados una buena publicación de la canción en YouTube, así que me dispuse a desempolvar viejas librerías de música para rescatarla y poderla compartir, Aquí te la dejo.   Es Las ruinas del dolor. Nacho Cano. El lado femenino. 1.996

Cayó la hoz y el martillo del odio,
encendió la rabia contenida en la nación.

Con banderas y razas se armó la función,
del fuerte que aprovecha la ocasión.

Nos cruzamos de brazos
pasaron a los disparos
sembraron de muertos los campos,
Y hoy, de las fosas el olor
de las ruinas el rencor
y a los hombres el dolor.
Por la vida que cayó,
por la niña que perdió la vergüenza a fuerza.

A las ramas se andaban por no hablar de paz
Europa nunca supo resolver.
Sólo el ojo por ojo frenó la agresión,
algunos solo lo entienden asi.

Nos cruzamos de brazos
pasaron a los disparos
sembraron de muertos los campos,
Y hoy, de las fosas el olor
de las ruinas el rencor
y a los hombres el dolor.
Por la vida que cayó,
por la niña que perdió la vergüenza a fuerza.

Bis

Todas la mañanas, mi querido Juan Luis publica en su muro de Facebook fotos maravillosas que va tomando en sus recorridos por esta ciudad fundida en naturaleza. Algunas son de día, otras de noche, como esta hermosa foto también de anoche que seguramente tomó mientras yo estaba buscando en mis librerías musicales.

Me transportó otra vez y sin decirle nada decidí llevármela a mi perfil de Facebook como foto de portada y la bauticé: Amanecerá

Foto de Juan Luis Delmont_Amanecerá

Foto de Juan Luis Delmont

¡Verdad! ¡Amanecerá! me contestó

Siempre amanece… Le dije

y entonces publicó esta otra y escribió:

Foto de Juan Luis Delmont_La luz del amanecer de esta mañana

Foto de Juan Luis Delmont 

Para Vilma Obadía: La luz del amanecer esta mañana

Esa Habana mía

Screen Shot 2013-11-05 at 9.50.21 PM

Conocí a Yusnaby, hace un tiempo, en la plaza de los pájaros azules. Alquien que se describe a sí mismo como:  «Bloguero y escritor cubano. Amante de la democracia, la libertad y los Derechos Humanos. Defensor de la pluralidad de criterios y modos de expresión. Vivo en La Habana»

Últimamente, cada vez que me lo encuentro me cuenta un poco de la vida en su ciudad; pareciera como si quisiera dibujarnos este hermoso texto suyo: Historia de La Habana mía.

He escogido 40 de sus fotografías para, a través de ellas, dar un paseo con él por esa Habana suya y dejo que sea él mismo quien te cuente la historia.

¡Acompáñamos!

Screen Shot 2013-11-06 at 7.13.28 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.15.54 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.07.02 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.07.43 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.08.40 AM
Screen Shot 2013-11-06 at 7.10.30 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.21.06 AMScreen Shot 2013-11-06 at 2.47.11 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.46.20 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.55.01 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.45.24 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.49.45 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.42.10 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.54.06 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.44.30 PMScreen Shot 2013-11-06 at 7.17.29 AMScreen Shot 2013-11-06 at 2.57.38 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.45.00 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.57.58 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.50.35 PMScreen Shot 2013-11-06 at 2.51.02 PMScreen Shot 2013-11-06 at 7.11.26 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.14.38 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.17.48 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.19.02 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.23.59 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.20.24 AMScreen Shot 2013-11-06 at 2.56.08 PMScreen Shot 2013-11-06 at 7.22.59 AMScreen Shot 2013-11-06 at 2.45.54 PMScreen Shot 2013-11-06 at 7.19.45 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.09.02 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.12.15 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.18.05 AMScreen Shot 2013-11-06 at 7.20.45 AMScreen Shot 2013-11-06 at 2.43.46 PMScreen Shot 2013-11-06 at 7.18.42 AM
Screen Shot 2013-11-06 at 7.09.35 AM
Screen Shot 2013-11-06 at 2.46.38 PMScreen Shot 2013-11-06 at 7.22.42 AM

Este próximo enero van a ser 55 años del inicio de la Revolución cubana; en febrero serán 15 de la Revolución Bolivariana en Venezuela. 40 años distan entre una y otra; dos pueblos, dos ciudades y; ahora, una tragedia compartida…. ¿Para qué?

Llegando a Delhi

Era 4 de enero de 1.995, tres años habían pasado de aquel amanecer del golpe. La arquitectura llenaba nuestros días y nuestras noches; Corbu, siempre presente, esta vez nos convocaba. La cita: Chandigarh, en Punjab, India, norte adentro, la ciudad importada, inconclusa y partida; esa otra modernidad. No nos fue posible llegar a India sin escalas en el camino.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Llegamos a Frankfurt para seguir viaje al día siguiente. No quería ir a Frankfurt, la evitaba, pero el deseo de ir a India fue más fuerte. Frankfurt me convenció, estaba equivocada; ya en el aeropuerto tomamos el metro hasta el centro de la ciudad y aquello me impresionó: ¡qué bueno sería llegar a Maiquetía y tomar un tren hasta la plaza Bolívar! Ni pensarlo, ¿para qué? si tenemos unas autopistas buenísimas, modernísimas y sólidas, de concreto puro, la gasolina es casi regalada y es más chic andar en carro; tampoco nos visita tanta gente…

El vagón del metro para llegar al centro de Frankfurt tenía los asientos tapizados en tela. Con esa manía que tengo de tocarlo todo, no podía dejar de acariciarlos, eran de una tela suave, aterciopelada, alegre, de tonos azules y turquesas; estaba entera, impecable, limpia, cuidada. A nadie se le ocurriría dañar algo que sabe propio; soñé que algún día los asientos del metro en mi ciudad también fuesen de tela…

Caminamos sin parar, teníamos que recorrerlo todo en un día, teníamos que conocerlo todo; nos llegó la noche y aún faltaban calles por caminar; a pesar del frío, había mucha gente en la calle, gente paseando, gente trotando, gente cenando, gente bebiendo, gente conversando, gente mirando, gente y más gente, bullicio y vida; la vida continuaba en la noche, había luz, mucha luz; luces exteriores y luces interiores, luz pública y luz privada, todas sumando para alumbrar la vida en aquella ciudad que no quería conocer. No la olvidaré.

Aunque algo pudimos descansar, amanecimos; ahora sí: tras otras ocho horas en el aire, Delhi. Viajando a oriente oscurece más rápido, la noche se hizo pronto; recuerdo que en el avión había unos monitores en los que un mapa nos indicaba dónde estábamos, vimos cruzar fronteras y vimos ciudades, pueblos y aldeas, se distinguían por sus luces, vimos también costas y carreteras. El mapa de los monitores era idéntico al de los libros de geografía, todo a color; el mapa en la ventanilla era distinto, sólo blancos y negros, sólo tonos; algo no coincidía.

Ir a India me producía una ansiedad inexplicable, no pude pegar los ojos ni un instante; veía el mapa y volvía a la ventanilla. Por el mapa vi que estábamos sobre esa tierra a la que tanto deseaba llegar; el mapa también daba la hora local; era ya otro día, pasamos la medianoche y estaba muy oscuro; la cantidad de lucecitas allá abajo era mucho menor, eran diferentes, dispersas, aisladas, todo estaba oscuro y solo. Pensé: estamos sobre tierra, esto no es mar. Asia no se parecía a Europa, no se distinguía, todo estaba oscuro. De repente mi estómago me dijo que habíamos comenzado a bajar ¡Sí! Así parece; bajábamos suavemente, casi imperceptiblemente, pero estaba segura, estábamos bajando; lento, muy lento, poco a poco, afuera seguía oscuro, muy oscuro, apenas una luz amarillenta de vez en cuando, sola, nada se veía, todo negro; bajábamos y bajábamos. Por mucho tiempo estuvimos bajando. Pensé que así debe ser la noche sobre La Pampa argentina: vasta, quieta, oscura; seguimos bajando y aún nada se veía, ya no hay luces dispersas. Comencé a inquietarme, todo era muy raro, desconocido, era como ir a ciegas, a tientas, con los ojos vendados; suspendidos. Habíamos bajado demasiado y aún sin ver nada, sin despegarme de la ventanilla esperando encontrar una luz, una mínima luz, una diminuta luz que me permitiera calcular a qué distancia estábamos del suelo, una luz que nos acompañara, una luz que nos guiara; según mis cálculos deberíamos estar rozando las copas de los árboles, mi estómago reclamaba, se retorcía, tiritaba. Escuchamos la voz de abrocharse los cinturones para el aterrizaje; pero ¿dónde? no veo nada, no hay luces ahí afuera, estamos en medio de la nada…

En 1991 vino la quiebra del Estado indio; en enero de 1995, ésta fue la India que nos encontramos, detenida, fracturada, rota, pobre y oscura, muy oscura. En ese extraño aterrizaje, con el estómago hecho un nudo, comprendí que ese mapa en blanco y negro que se dibujaba en la ventanilla y que se desdibujaba a medida que nos acercábamos a tierra era el mapa de un estrepitoso fracaso, el mapa de un país parado en seco; el mapa de la soledad y de una sociedad que estaba pasando hambre y frío, de un país a oscuras, una nación sin luz y sin vida.0309afpsinluz998-2

El 3 de septiembre de 2.013 fue un día triste en mi ciudad; a la 1:30 de la tarde todo se apagó de golpe y aunque el sol atenuaba la oscuridad nadie comprendía, nadie sabía. Todos deambulaban, solos, apagados, mudos, asustados, rehuyéndote a tí Caracas; a tí porque esta vez, con el mismo vértigo de aquella madrugada, te sentimos llegando a Delhi…0309efesinluz998

Estuvimos 21 días recorriendo India; aunque estaba comenzando a salirde su más difícil crisis económica, es un país extraordinario, de una belleza única que transmite una energía muy especial; en esta entrada realmente nada te he contado de él, te prometo que vendrán muchas historias, porque ciertamente es imposible visitarlo y salir ileso.

Hasta la próxima.

La foto superior (Sin Luz) es de la agencia AFP; la inferior (Venezuela)es de la agencia EFE.
Para saber más de este día oscuro en Caracas, te dejo unos enlaces: Registro Fotográfico del apagón  Cómo lo vivió la gente  Pre-mundial apagado